Los espectros de ciudad universitaria

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Tienda en Línea de la UNAM 

 

"Los Espectros de Ciudad Universitaria"


En la UNAM, en Rectoría, se escuchaban unos gritos,

no eran de estudiantes vivos, ¡eran puros huesitos!

La Catrina se paseaba, con su toga doctoral,

“Vengo por esos diplomas, ¡y su alma al final!”


Los estudiantes corrían, por la Biblioteca Central,

"¡No me entregues a la Flaca, aún me falta estudiar!"

Pero la Muerte burlona ya les daba su adiós:

“En la tienda en línea compren, su epitafio por dos.”


La Torre de Rectoría, tan alta y tan solemne,

no detuvo a los fantasmas que le rogaban al jefe.

“El Rector ya no está vivo, hace rato lo llevé,

pero su voz aún resuena en las aulas de internet.”


En Filosofía y Letras, los esqueletos discutían,

sobre quién fue más ilustre y quién por la Muerte vendría.

“Ya no peleen por Platón, ni por el saber mundano,

¡que la Catrina se acerca con su reloj en la mano!”


Por Ciencias y Arquitectura los esqueletos trazaban,

con planos ya de ultratumba los edificios marcaban.

“¡Que sea un campus eterno, con aulas sin fin jamás,

y que en la tienda en línea vendan lápidas de más!”


En el estadio de CU los muertos ya entrenaban,

con balones transparentes el último partido jugaban.

“La Flaca ya está en la cancha, no hay rival que le gane,

y en la tienda online ya venden su camiseta imponente.”


Los Pumas fantasmas rugían, en los jardines floridos,

“La Catrina ya no asusta, que estamos bien curtidos.”

Pero la Muerte astuta no les dio ni la hora,

“Si quieren su victoria, compren su medalla ahora.”


En la Facultad de Derecho los esqueletos alegaban,

con leyes de ultratumba su sentencia disputaban.

“La Muerte no acepta excusas, ni amparos ni revisión,

¡mejor vayan a la tienda y pidan su rendición!”


Las Ciencias Políticas, con fantasmas discutían,

sobre qué en vida importaba y qué en la muerte se olvidaría.

“Los votos aquí no cuentan, ni el debate más feroz,

¡que la Catrina gobierna en este panteón atroz!”


Y así en toda la UNAM, desde Rectoría hasta el sur,

los muertos ya estudiaban en un aula sin más luz.

“Compren su kit funerario en la tienda digital,


¡Qué en el panteón de la UNAM, la eternidad es real!”








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